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jueves, 19 de noviembre de 2015

Horacio Banegas junto con sus hijos “Jana” y “Mono”

Por primera vez se presentarán en formato trío más artistas invitados en la peña del 4 de diciembre.


El maestro Horacio Banegas da siempre sorpresas, pese a ser como pocos, profeta en su tierra, cada retorno tiene con él una “yapita” para mimar a los seguidores de su tierra, reencontrarse con amigos y proponer, como lo hará el próximo 4 de diciembre en Mandrake Multiespacio de San Martín esquina Santa Fe, una peña tradicional acompañado por sus hijos “Jana” y “Mono”, en formato trío.

Guitarra, bombo y voz es la propuesta por difundir, con la idea de que se “cope” la noche con chacareras, zambas y gatos, invitando a todos a formar parte de la última presentación de este año en la “Madre de Ciudades”.

Luego de su paso, con artistas invitados a confirmar, el maestro Banegas actuará en el cierre del Ciclo de Peñas de Frías 2015, junto con  Marcelo Toledo y Arichi Romano, artistas locales y academias de danzas, en una apuesta digna de ser apoyada, compartida y difundida.

Para mí, es algo muy especial volver a tocar en Santiago, volver, me genera algo especial”, dice el artista a Nuevo Diario.

 El formato trío que van a presentar en Mandrake Multiespacio el viernes 4 de diciembre es un anticipo de lo que serán los temas del próximo disco”Expresiones”. “Cosas que estoy componiendo con mis hijos el “Jana” y el “Mono” Banegas. En síntesis, voy a estrenar algunos temas compartidos con ellos y temas de otros compositores que convergen con el estilo de los Banegas”, dice.

Y agrega: “Estar en un mismo escenario con ellos representa una conexión muy especial, encontrar esto en un hijo, es una ceremonia maravillosa que invita a crecer en muchos planos”, concluye. Fuente: Nuevo Diario

domingo, 13 de septiembre de 2015

Horacio Banegas: Voy a experimentar hasta mi muerte


No he superado la etapa de músico. Para mí, lo esencial del arte es la experimentación, y creo que voy a seguir experimentando hasta mi muerte, más allá de lo que digan. No he trabajado para ser famoso ni nada por el estilo.

Alguna vez llegué a vender 250 mil discos y a tocar en todos lados, pero no quiero ser un tipo venerado y a la vez un estúpido que cumple órdenes de todo el mundo”.

Palabra de Horacio Banegas, santiagueño, 61 años, que ha bebido la savia de la cultura de su tierra y que recogió el legado aportando algunos motivos definitivos (como Mensaje de chacarera), pero que también ha escuchado su propio mandato de buscar otros modos expresivos.

Hace ya un cuarto de siglo que incorporó a la identidad de su sonido, la guitarra eléctrica con distorsionador, entre otros timbres y recursos que lo acercaron a una propuesta que mixtura su latido original con la actitud del rock. La llama: “chacarera con potencia”.

Como que su música se presenta en estos tiempos en un formato de banda de cuatro, en la que suma a sus hijos “Mono” (bajo) y Jana (guitarras eléctricas y acústicas) y a Franco Giovos (batería).

El espíritu del proyecto Banegas quedó claramente expuesto ayer por la noche en el salón Don Bosco (avenida Colón al 6500). Frente al escenario sucedió otra vez lo que el público, claramente joven, vive en sus presentaciones: “el pogo sachero”, que reunió nuevamente en una las dos maneras de sentir que se propone.

En libertad

Me cansé de tocar en los teatros con gente sentada y uno no sabe si la gente está o no. En cambio, cuando hay rock, se trata de un público que se mueve, que baila, cada uno hace lo que siente en libertad. De eso se trata, de sentirse en libertad”. Esa reunión de folclore con sonido de rock es acaso lo que lo ha alejado de algunos festivales tradicionales de folclore. A la vez, lo acerca al circuito de los recitales de rock del Gran Buenos Aires. “Buscamos los que nos acerque a las nuevas generaciones. Si quiero ser un referente de este tiempo, tengo que encontrar la manera de hablar el lenguaje del presente”.

Mientras tanto, por la autoridad de sus composiciones y su sentir santiagueño, lo tiene siempre presente en la familia de la chacarera de su pago chico, aunque haya recibido y reciba cuestionamientos por los que algunos entienden que lo suyo ha transgredido a la tradición. “No tomo chacareras clásicas y las disfrazo. Son mis propios temas y los hago sonar como quiero”.

Que sus hijos “Mono” y Jana estén transitando el camino con él es, claro, algo muy especial. “Es un regalo que me ha dado Dios. Es hermoso que hayan decidido compartir mi música. Ellos estudiaron, y “Mono” se encarga de los arreglos. Somos la única banda que toca con partitura”.

Hasta Horacio ha tenido que aprender, sino a leer, al menos a entender los arreglos en un pentagrama. “Alguien me dijo porque, a esta edad, no me dedicaba a tocar mis temas sólo con la guitarra, sin tomarme tanto trabajo. Pero no es lo que me interesa. Quiero seguir creciendo”.

He nacido en una casa muy pobre. El pulso de mi tierra está en mi alma. ¿Quién podría decir con qué sonidos se hará la música dentro de medio siglo? Hasta es posible que la chacarera con distorsionador forme parte de la tradición”. Deja la pregunta tendida y se dispone a atravesar el presente con sus convicciones.
Fuente: Nuevo Diario
Foto: Santiago Ruiz

jueves, 14 de agosto de 2014

Más que chacarera, bombo y sal

A pesar de estar identificado con la chacharera festiva de Santiago del Estero, Horacio Banegas nunca se consideró un artista festivalero, porque definitivamente no lo es. Y los que fueron a escucharlo la noche del viernes 8 de agosto, en su primera vez en Salta en el Teatro del Huerto, posiblemente notaron la diferencia. Bararbino Quinteto, abrió con media hora de una propuesta de fusión consistente, luego Banegas y su banda, con dos horas de espectáculo de música y danza.
Su entrega al público salteño fue un concierto singular, dos horas de lograda musicalidad asociada a la danza estilizada para recorrer, más allá de los colores y la forma del género, sus orígenes y sentimiento por la tierra. Por supuesto, además de cumplir con su objetivo de fusionar y graficar la polirrítmia de la chacarera, con un repertorio no exento de compromiso artístico.

Para lo que su noche sea plena en contenido, Banegas en guitarra y voz, desojó cada uno de los temas de "El color de la chacarera", con al fundamental apoyo musical de Cristian "Mono" Banegas en voz, bajo, arreglos y dirección musical, Enzo "Jana" Banegas, voz y guitarra eléctrica y Walter Costas en batería y bombo legüero.

Entre tema y tema para sustentar el vuelo de su espectáculo el toque sensitivo visual vino de la mano de los bailarines Emilce Marcolongo y Néstor Ariel Pastorive. Como en el contenido del DVD, la primera parte fue con sus “impresiones” y segunda con “expresiones” con invitados locales, que según él, donde toca le sirve para encontrar un ida y vuelta con las expresiones del lugar.

En ese segmento final, quizás la más “festivalera” de su concierto por la elección de los temas más trillados de nuestro repertorio, subieron a tocar y cantar con Banegas y su banda, con notorios altibajos en los aportes, “Son Ellas” Los Huayra, Gaby Morales y Fede Maldonado. Salvando este detalle final, Banegas pisó fuerte por primera vez un escenario teatral de Salta con una chacarera de estilo depurado, mucho más que bombo, tierra y sal.

La gente quiere fiesta no festivales…”, dijo Banegas en Salta respecto a la controversia sobre la movida festivalera, cuando Nuevo Diario lo entrevistó previo a este concierto.
Bastó que le preguntemos que opina de la movida festivalera para obtener respuestas contundentes.

La gente no está preparada como para escuchar a ciertos monstruos de la música como Dino Saluzzi, con la tremenda musicalidad que tiene, con lo respetado que es en el mundo y es una pena que no se lo pueda disfrutar en un festival, que la gente no aprenda a callarse y escuchar sentadito un concierto de Saluzzi y otros”, sostuvo.

Yo no puedo entender que el Chango Spasiuk, Saluzzi o el Chango Farías Gómez y otros grandes, no puedan tener un espacio en los festivales…”, criticó. “Yo tampoco tengo esa misión de enfiestar a nadie con lo que hago. Yo hago música, salgo a hacer música, la música que considero que debo hacer. Luego el público me acepta o me rechaza. Luego si no estoy en los festivales listo, no estoy y punto. No es un asunto de vida o muerte”.


Los festivales son hoy un lugar donde la gente va a tomar algo, a bailar, no a escuchar. No le importa quién esté. Salvo raras excepciones. La mayoría de la gente, los jóvenes solo quieren bailar, tomar y divertirse”, consideró. “Es una pena que no se disfrute de ciertos artistas o que no tengan un espacio ahí, porque son artistas valiosos”, opinó. Fuente: calchaquimix.com.ar